"CRUDOS TESTIMONIOS DE TORTURAS "
Relatos de las víctimas en Magallanes

Diario La Prensa Austral

 

El informe sobre prisión política y tortura señala en una de las páginas que dedica a Magallanes que "todos los testimonios recopilados por la comisión, de hombres y mujeres, denunciaron que en la Duodécima Región desde el primer momento se recurrió a torturas en contra de los prisioneros, con extrema dureza, especialmente en el año 1973".
El texto recurre a testimonios anónimos para graficar con las propias palabras de las víctimas la dureza e injusticia de las situaciones que debieron enfrentar.
Así, por ejemplo, en el capítulo tres que se refiere al contexto en que se produjeron los hechos se da cuenta de una situación que afectó a militantes del Partido Socialista y que demuestra "la facilidad de los consejos de guerra para establecer delitos con escasa reflexión".
En el capítulo cuatro, otro caso relatado en la región se expresa para graficar la privación de libertad por motivos políticos: "un funcionario del Servicio de Salud, militante del Partido Socialista, detenido el 1 de octubre de 1973 por personal del Ejército, en la XII Región, salió en libertad hasta el 10 de septiembre de 1975, completando casi dos años de prisión política, a manos del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y Gendarmería, organismos a cargo de los cinco lugares por los que transitó: dos recintos militares, un estadio fiscal, la isla Dawson y, finalmente, la cárcel de Punta Arenas".

TORTURAS

Pero sin duda los relatos más dramáticos corresponden a los casos de tortura y de sus consecuencias que se consignan en los capítulos cuatro y ocho. El informe recoge siete testimonios de apremios:

- Hombre, detenido en septiembre de 1973. Relato de su reclusión en el antiguo Hospital Naval de Punta Arenas (Palacio de las Sonrisas), a cargo del Servicio de Inteligencia Militar: "se le propinaron culatazos en los riñones al momento de subir por la escalera. Luego, cuando se le estaba interrogando, una persona que a cada rato lo insultaba fuertemente se le acercó por detrás de la silla y, seguidamente con ambas manos al mismo tiempo, le golpeó los oídos (el llamado teléfono), provocándole la pérdida de conciencia momentánea. (Se trata de una persona fallecida y un relato efectuado por un pariente habilitado).

- Hombre, detenido en mayo de 1974. Relato de su reclusión en la Isla Dawson: "luego fui amarrado de la muñeca izquierda a una estufa eléctrica para que lentamente fuera quemándome durante quince a veinte minutos y al escuchar mis gritos de desesperación fui desamarrado por el guardia de turno, al liberarme de las amarras traté de sacarme la venda que llevaba, ante mi acción fui amenazado de muerte".

- Hombre, detenido en noviembre de 1973. Relato de su reclusión en el Palacio de las Sonrisas: "fui llevado nuevamente vendado y amarrado de las manos a Colón 636. Me aplicaron corriente eléctrica. Cuatro días después me llevan nuevamente a interrogatorio, me colocaron en la parrilla, me amarraron las manos y los pies al catre de fierro, me aplicaron corriente eléctrica en los testículos".

- Hombre, detenido en septiembre de 1974. Relato de su reclusión en el Estadio Fiscal: "se cumplió con todo el rito de un fusilamiento. Levantada temprano, grillos en los pies y las manos, un sacerdote (creo que falso, por las averiguaciones que hice posteriormente), sus rezos y sus letanías, indicando los pocos minutos que me quedaban en este mundo terrenal y mi encuentro con Dios. Me insistía en que confesara mis pecados, siempre le manifesté lo mismo, no tengo nada de qué arrepentirme, a lo que me respondió en una oportunidad: "El Señor te quiere recibir con las puertas abiertas". Me senté en lo que seguramente era el tradicional banquillo. Vendado nada podía ver. Lo dramático lo pusieron con el silencio, allí sentí algunos tiritones. Se me pregunta por mi último deseo y le manifiesto primero que quiero ver a mis hijos y mi señora. Eso es imposible, te damos chance de otro. Bueno, le dije, que me fusilen sin vendas, a lo que respondió uno de ellos: "el perla nos quiere conocer". Allí sentí una corazonada que me decía que no sería el final. Silencio de nuevo, suena ese ruido típico de las pasadas de las balas de fusil y los disparos. Como nada siento en el cuerpo, nada me duele. Se acerca un militar y me pone la pistola en la sien, o puede ser también un dedo, y me dice, "te salvaste"..., en forma burlesca..."me toca a mí darte el tiro de gracia y debo decirte que te quedan menos de 30 segundos de vida". Un disparo en el oído me hace sentir de nuevo que estoy con vida. El militar dice finalmente: "se salvó este desgraciado , retórnenlo a su aislamiento".

- Hombre, detenido en octubre de 1973. Relato de su reclusión en el Regimiento de Infantería N°4 Cochrane: "inmediatamente me ordenaron desnudarme y me sacaron a un campo de entrenamiento militar con ocho infantes dando patadas y golpes apoyados por cinco perros que me mordían las piernas y cuando caía también me lastimaban los hombros".

- Hombre, detenido en septiembre de 1973. Relato de su reclusión en el Regimiento Cochrane: "estuve una semana sin que se me permitiera dormir, sin alimento y sin agua para beber, además, con un soldado de punto fijo con bayoneta calada, con instrucciones de no dejarme dormir, apoyarme, sentarme o tenderme al piso".

- Hombre, detenido en septiembre de 1974. Relato de su reclusión en el Estadio Fiscal: "se me arrastró desnudo por la cancha de fútbol del Estadio Fiscal, a las seis de la mañana, con una escarcha y una temperatura que llegaban bajo los 10 grados de frío. Se me amarraba de pies y manos y dos aviáticos (miembros de la Fuerza Aérea) me arrastraban como yunta de bueyes, con la única diferencia que eran un poquito más rápidos".

En el capítulo ocho, referido a las consecuencias de la prisión política y la tortura, aparece el siguiente testimonio de un magallánico: "tengo una marca de ácido en la muñeca derecha" (Hombre, detenido en 1974, a los 43 años).

Obispo: "fue un trabajo serio"

"La tortura existió, eso es lo fundamental, y está probado que existió a través de estos miles de casos".
Así resaltó el obispo de Punta Arenas, monseñor Tomás González, los resultados del informe sobre Prisión Política y Tortura. Destacó que es un paso más, no el definitivo, pero se agrega a otros como el Informe Rettig, la Mesa de Diálogo, la vicaría Pro Paz, los comités de Derechos Humanos y la Vicaría de la Solidaridad".
El prelado señaló que no hay conversión sin verdad, y naturalmente la verdad puede ser malinterpretada por algunos, con criterios puramente ideológicos o de convencimiento del momento. Sin embargo, "un verdadero creyente sabe que para un real arrepentimiento se requiere saber la verdad, porque se necesita arrepentirse de esos hechos".
Compartió con Lagos la necesidad de conocer bien lo que había pasado en este aspecto de la tortura, y resaltó el serio y extraordinario trabajo de la comisión, presidida por monseñor Sergio Valech.
Incluso este tema lo abordaron en la Conferencia Episcopal en forma seria y muy profunda.
Asimismo, resaltó la creación de una comisión de Derechos Humanos permanente, el resarcimiento económico y la posibilidad de estas personas a tener un acceso preferencial a la salud y la educación y poder continuar adelante en este proceso de conversión sabiendo la verdad de lo acontecido para no repetir lo sucedido.

"Una herida no sana sin perdón"

El tema del Informe sobre Prisión Política y Tortura representa un gran avance para Eugenio Zamorano, presidente de la Confraternidad de Pastores Evangélicos de Punta Arenas.
El pastor, quien asistió el año pasado a una ceremonia religiosa de carácter ecuménica en isla Dawson, manifestó que todo lo que se avance en Derechos Humanos y que se haga por la verdad es positivo: "un país bien cimentado se debe basar en la verdad y en el perdón, debe haber justicia y también perdón". Agregó que un gran problema no resuelto para muchas personas que fueron dañadas por todo lo que ocurrió durante el gobierno militar es que éstas deberían experimentar la vivencia del perdón. Ello, para que realmente tengan tranquilidad en su corazón, "porque eso es lo que determina al final de las personas, lo que viven en su interior".
Recalcó que la Sagrada Escritura manda que aquellos que fueron ofendidos perdonen, en tanto aquellos que dañan a otros tienen que pedir perdón, "pero si a mí no me piden perdón, yo tengo que igual perdonar. El más perjudicado cuando no perdono soy yo, porque tengo un nudo en mi corazón, una herida que no se sana mientras no se perdona".
En relación a las pensiones vitalicias y otras compensaciones indicó que son positivos, pero no resuelven el problema interior de nadie, ya que la única solución real proviene del encuentro profundo con Cristo.

Críticas de organizaciones de DD.HH.

Ex presos políticos y víctimas de la tortura, exonerados de sus trabajos y dirigentes de partidos de la Concertación se reunieron ayer para analizar los alcances del informe de la comisión Valech y de las medidas de reparación que propuso el Presidente Ricardo Lagos.
Mientras en general hubo aprobación por la constatación de las violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar que hizo la comisión, se concentraron críticas en la falta de precisiones en materia de reparación.
Un punto especialmente criticado fue la suma propuesta como pensión que fue calificada de insuficiente, especialmente para los casos de ex presos políticos que enfrentan serios problemas económicos.
La falta de justicia en los casos de tortura también mereció reparos en el análisis de las víctimas, quienes coincidían en lamentar la decisión de mantener en el secreto la información referida a torturadores durante medio siglo.
La reunión de los ex presos políticos se efectuó en el salón Pacífico del Ceia y se mantenía al cierre de esta edición. En el encuentro se analizaban alternativas de organización de los diversos grupos de defensa de los derechos humanos para aunar sus esfuerzos.

Principal centro de torturas en Punta Arenas - Palacio de las Sonrisas