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LA CULPA NO ES DEL CHANCHO, SINO... Por Armando Figueroa 14-Abr-2005.- Indignado, al borde de un ataque de ira, aterrizó en el estar de mi casa, el vecino de la calle Constitución, el bajito, ese que trabaja en el banco. Agitaba un diario que cambiaba una y otra vez de mano y cada vez que lo hacía, me espetaba un nuevo chorro de palabras que yo no lograba entender Con señas, le conminé a la calma, virtud que recobró después de un par de minutos y ahora, sin pronunciar palabra alguna, abrió el diario, lo apoyó sobre la mesa y con el índice me señaló un artículo que en lo sustancial daba cuenta de un acuerdo de la Cámara de Diputados. Decía que los Honorables habían decidido, a partir de la segunda quincena de abril de 2005 y hasta diciembre eliminar los días jueves para realizar sesiones. En otras palabras, sesionarían sólo 2 veces a la semana: los martes y miércoles. Después de terminar de leer el texto por segunda vez, miré, comprensivo, al vecino. Este aún seguía indignado pero algo más relajado. Inició una serie de comentarios de tono mayor. Luego sacó del bolsillo de la camisa un papelito que alisó prolijamente sobre la mesa. Textualmente transcribo lo allí escrito: INGRESO MENSUAL DE UN DIPUTADO
DIETA $ 4.895.196 Que era una vergüenza, siguió diciendo mi vecino, que chilenos ganaran casi 11 MILLONES DE PESOS por sólo 8 días de trabajo en ¡1 MES!, en circunstancia que un trabajador con sueldo mínimo tendría que trabajar ¡8 AÑOS! para igualar lo que un Diputado ganaba en 1 mes. Y siguió despotricando urbi et orbi. De pronto, tuve la impresión que se cansaba, que se acercaba el momento del relevo, que estaba en tránsito hacia algo mejor que los insultos y no me equivoqué porque acercándoseme y en un tono casi de complicidad me aseguró que estaba convencido que los culpables de las injusticias y de la notable falta de equidad existente en nuestra sociedad eran los PARLAMENTARIOS. Hasta ahí no más llegó el monólogo del bancario porque rompiendo mi silencio le encaré con energía y tomando la palabra le pregunté si conocía el adagio popular acerca de la culpabilidad del chancho. ¡ Claro que lo conocía! LA CULPA NO ES DEL CHANCHO, SINO DEL QUE LE DA AFRECHO. Y Ud. apreciado vecino junto a otros, durante años les han estado dando a estos Parlamentarios grandes cantidades de afrecho, perdón, grandes cantidades de votos. No vecino, la culpa no es del Diputado que trabaja 2 días a la semana y gana casi 11 millones de pesos al mes, sino de ¡Ud.! Si Señor. Porque Ud. ha aceptado creer todo lo que le ofrecen en los períodos electorales. Porque Ud. sabe que volverán una y mil veces a contarle lo que ya le contaron y que nunca se cumplió ni se cumplirá. Porque Ud. sabe que son promesas de candidatos adictos al poder dispuestos a ofrecer lo que Ud. quiera oír. Y ahora que Ud. ha comprobado que le han vuelto a engañar viene a quejarse de ellos. Se queja de aquellos que Ud. colocó en el Congreso a sabienda que sucedería lo que ahora denuncia. No vecino, las quejas no aliviarán su conciencia, deje de hacerlo. En cambio, lo que dijo en mi casa, dígalo en el banco, a sus compañeros de tantos años, a sus amigos, a sus familiares. No acepte las promesas. Levante sus propias reivindicaciones que de seguro son las mismas que tienen sus colegas y las que tienen la mayoría de los chilenos que viven de su trabajo Recuerde que sin afrecho, los cochinos se mueren. Quilpué, 14 de abril de 2005 |