LA
MESA REDONDA
En esta ciudad del estado de Ohio, en el corazón del país
(geográficamente el estado tiene la forma de un corazón),
se demoró en llegar la primavera; todavía hacía mucho
frío el 20 de marzo, fecha oficial del primer día de esa
estación, pero hoy, el 30, salió el sol y hace calor por
primera vez desde el octubre pasado. Es muy apropiada la llegada hoy de
la "estación de la esperanza" para dar la bienvenida
al juez Juan Guzmán Tapia a la Universidad de Dayton, universidad
católica y marianista.
Comenzaron las actividades del día a las 11:30 con una mesa redonda
"Verdad, Justicia y Reconciliación en Chile". Todos los
ponentes eran personas que trabajan en la búsqueda de la verdad
y la justicia: Peter Kornbluh, Director del "Proyecto de documentación
chilena" y analista superior del Archivo de Seguridad Nacional. Es
el autor de The Pinochet File y el líder en la campaña para
desclasificar los documentos oficiales que demuestran el apoyo del gobierno
estadounidense por la dicatadura de Augusto Pinochet; el profesor Ted
Orlin, de Utica College, Director del Consorcio para la Educación
Internacional de los Derechos Humanos; Marjorie Agosín, poetisa
y profesora de Wellesley College y activista por los derechos humanos;
el señor Bert Lockwood, Director del Instituto para los Derechos
Humanos "Urban Morgan" en la Universidad de Cincinnati y editor
de la revista Human Rights Quarterly (Revista de los Derechos Humanos);
el profesor Mark Ensalaco, Profesor de Ciencias Políticas de la
Universidad de Dayton y Director del Acto. Es el autor de Chile Under
Pinochet: Revovering the Truth (Chile bajo Pinochet: recobrando la verdad);
y, por supuesto, el invitado de honor, el señor juez Juan Guzmán
Tapia.
El profesor Ensalaco comenzó con sus comentarios, diciendo que
"no existe la verdad todavía, sobre todo en cuanto a dónde
están los restos de los desaparecidos". Sugirió que
"el fallo histórico ha sido entregado, pero la verdad no es
suficiente; hay que tener la justicia". Nos recordó que Pinochet
había dicho que nadie iba a tocarlo, pero agregó que "ha
sido tocado por este hombre, Juan Guzmán." Dijo además
que "el ambiente en que trabajan otros jueces se ha creado por Juan
Guzmán." Terminó al decir que "la reconciliación
en Chile es un mito. La gente necesita justicia. No habrá justicia
hasta que los que cometieron crímenes se reconcilien a sí
mismos ante la verdad".
El próximo ponente, Peter Kornbluh, dijo que al entrar en el edificio
de la CIA, en Washington, hay estas palabras a lo mejor irónicas:
La verdad te hará libre. Dijo que sigue controversial, saliente
e importante el tema de la intervención de los Estados Unidos en
los asuntos internos de Chile, tanto durante el período de Allende
como durante la dictadura de Pinochet. En el principio, cuando él
trató de informarse de los documentos clasificados bajo la Ley
de Libertad de Información, no cooperó la CIA. Le mandaron
a Kornbluh documentos con el texto totalmente borrado de tinta negra.
Después de que fue detenido Pinochet en Londres, comenzaron a de-clasificar
documentos. Kornbluh alabó mucho al Presidente Clinton, porque
éste apoyó mucho en "el derecho de saber" y ofreció
millones de dólares para la causa. Siguió resistiendo la
CIA, pero ahora existen 24.000 documentos de-clasificados que tienen que
ver con los años 1970-1990.
Ahora, aun después de saber de la atrocidades de Pinochet, dice
Kornbluh, los partidarios de Pinochet están más acongojados
por su corrupción monetaria que por los abusos de derechos humanos.
Marjorie Agosín declaró que "la poesía tiene
un gran papel" en la causa por los derechos humanos y que "no
tengo respuestas, sólo preguntas". Agregó que "desde
Homero hasta Neruda la poesía es un instrumento de la verdad. La
búsqueda de la verdad nos permite soñar
soñar
de otro mundo. Nos permite tener esperanza."
Algunas preguntas declaradas por la poetisa: "¿Cómo
podemos cambiar las voces de los desaparecidos desde una ausencia a una
presencia? ¿Qué escogeremos para recordar? ¿Tiene
la memoria una ética particular? ¿Tiene una moralidad?"
Sugirió luego que el perdonar puede ser peligroso porque con el
perdón viene el olvido. Terminó al decir que "Chile
está inventando de nuevo su futuro al entender mejor su pasado."
Llegó el momento para dar la palabra al Juez Guzmán. Comenzó
al agradecerle al público su interés y su apoyo de los derechos
humanos. Luego declaró: "El silencio de diecisiete años
sigue. El síndrome de la dictadura todavía existe. Uno no
puede estar en un cuarto con tres o cuatro personas sin pensar que por
lo menos una persona pertenece al otro lado. La gente sigue pensando no
puedes hacer eso, no puedes decir eso." Sugirió que hay personas
en todos lugares, en instituciones del gobierno, en los tribunales, etcétera,
que mantienen vivo este síndrome.
"Acabamos de comenzar a saber la verdad legal. Siempre hemos sabido
la verdad escondida", dijo Guzmán. Elaboró que fue
muy importante en los años 1990 el valor de la iglesia chilena,
tanto como el de los abogados de los derechos humanos, los historiadores
y las familias de las víctimas. "La reconciliación
es probablemente imposible", dijo. Habló de las familias que
no pueden llorar la muerte de sus queridos porque no han encontrado sus
restos, las que no encuentran consuelo porque no pueden recobrar los cuerpos.
"Esta tragedia mantiene abierta nuestras heridas", declaró.
Reiteró sus pensamientos sobre la reconciliación, pero agregó
que "si continuamos con la verdad y la justicia" se puede acercarse
a una reconciliación, por lo menos en parte.
El profesor Bert Lockwood relató que fue a Chile en 1986 y lo que
le impresionó era la solidaridad entre los que trabajaban por los
derechos humanos. Indicó que los países que tienen una judicatura
independiente tienen la mejor oportunidad para la justicia y para los
derechos humanos. Le dijo del juez Guzmán que estamos en deuda
con él por tener el valor de hacer lo que ha hecho, dando a las
amenazas a la muerte contra él y contra su familia. "Es un
individuo excepcional que tiene el valor y el patriotismo para oponerse
a esas amenazas. Su trabajo no es importante sólo para el pueblo
chileno; también lo es para todo el mundo." Añadió
el profesor que el asunto escolástico más saliente hoy día
es lo siguiente: ¿Cómo llega a la normalidad una sociedad
que ha pasado por una pesadilla de los abusos de los derechos humanos?
Dijo que solamente comenzamos a conocer el tema.
El último ponente, el profesor Ted Orlin, dijo que entre sus estudiantes,
hay un cinismo profundamente arraigado, en el sentido de que no creen
que podamos hacer nada para ayudar en los derechos humanos. Pero él
siempre les entrega un mensaje de la esperanza. Mencionó que hay
verdaderos héroes en la lucha por los derechos humanos y que el
Juez Guzmán es uno de ellos. "Juan Guzmán nos da un
ejemplo excelente." Siguió diciendo que tenemos que confrontar
el pasado para salvar el futuro. Citó a William Shakespeare al
decir que "el pasado es prólogo", luego le agradeció
a Juan Guzmán su presencia.
LA CEREMOMIA DEL PREMIO ÓSCAR ROMERO
En la tarde había un cóctel con invitados especiales de
varias universidades de la región. Por supuesto, se sirvió
vino chileno. Después, una cena formal, la cual fue interrumpida
por una alarma de incendios falsa y todos tuvimos que bajar la escalera
desde el cuarto piso para salir del edificio. Pero fue agradable, porque
conversábamos afuera, con el clima agradable, escuchando la canción
de los "robins", los zorzales norteamericanos.
Después de la cena, caminamos al auditorio del edificio de las
Humanidades para la ceremonia de la presentación del Premio Óscar
Romero, premio creado por el Comité de Derechos Humanos de la Universidad
de Dayton en el año 2000. La Universidad de Dayton fue la primera
en los Estados Unidos que ofrecía un programa universitario y un
bachillerato en los derechos humanos. El Juez Guzmán es el cuarto
destinatario del premio. Los primeros tres: Juan Méndez, la Casa
Alianza y Radhika Coomaraswamy.
La ceremonia comenzó a las 19:45 con una grabación de una
canción del grupo "U2", que se llama Las madres de los
desaparecidos. Luego, un cura local habló sobre la vida del arzobispo
Óscar Romero, llamándolo un profeta poco dispuesto a serlo.
No quería la fama que obtuvo.
Marjorie Agosín leyó su poema "Una ausencia de sombras",
dedicado a los desaparecidos, no sólo chilenos, sino los de todo
el mundo. Luego, en una pantalla grandísima detrás del podio,
mostraron un video-montaje emotivo, emocional y evocador con fotos de
los desaparecidos chilenos, de gente protestando contra Pinochet, una
lista de los nombres de los desaparecidos, fotos de cementerios y de madres
mostrando las fotos de sus hijos y esposos desaparecidos, todo acompañado
de una canción que repetía el coro: dolor, amor, ¿dónde
está mi mujer?
El Rector de la Universidad de Dayton, el doctor Daniel Curran, le presentó
al Juez Juan Guzmán el Premio Óscar Romero, en forma de
una pequeña estatua del Arzobispo. La presentación ocurrió
en la misma semana del vigésimo quinto aniversario de la muerte
de Romero.
El discurso del Juez Guzmán también fue bien emotivo. Él
lo llamó Diez mil gritos de terror en la noche.
Nos dijo: "He escrito estas páginas con mi corazón."
Es un hombre modesto, sin pretensiones, sumamente simpático. Citó
a William Saroyan y la idea del escritor de que todo hombre es un hombre
solitario en un mundo solitario. Agregó que no es sólo un
mundo solitario, sino también un mundo cruel. Dijo que hay demasiada
tecnología para la naturaleza humana, señalando lo que pasó
en Hiroshima y Nagasaki, en Nigeria, en la ex-Yugoslavia, y en Chile.
"Estamos cruzando el umbral de una nueva época. Estamos luchando
por conseguir algo que no conocemos." Dijo que Dios nos ha honrado
con la vida, con el amor, con nuestros hijos, amigos y hermanos, y con
la dignidad humana. "¿Por qué, en cada época,
tenemos que destruir esto?", preguntó. "Debemos luchar
por el amor, no por la destrucción. Por la sabiduría, no
por la muerte. Diez mil gritos en la noche no se oyeron. Diez mil decretos
de hábeas corpus fueron presentados en los tribunales de Chile"
y sólo unas decenas fueron investigados. Declaró que los
jueces eran como los tres monos que cubrieron los oídos, los ojos
y la boca. La verdad fue tergiversada pero ahora la verdad se impone y
nos conducirá a la justicia. Dijo: "Una nueva era de verdad
y justicia ha comenzado y va disminuyendo la impunidad." Agregó
que el tercer milenio debe ser para la justicia, la solidaridad, el amor,
y el compartir y que esto debe ser la única opción, no la
muerte. Terminó al decir que el Premio Óscar Romero debe
ser para todos los jueces honrados del mundo, y para las familias de las
víctimas. Antes de bajar del plataforma agradeció al público
de Dayton su solidaridad.
*
Poeta.Profesor de Castellano y Literatura
Departamento de Lenguas Modernas
Wright State University
|